7 de octubre de 2009

entre azares y teorías

Hoy se cumple un año de la muerte de mi hermana. Desde las 4 de la tarde que en el cielo se comenzo a fomar una niebla densa , ahora , a las 7:30, ya de mi ventana ni si quiera puedo ver la casa del frente. Claro ... podría pensar que devido a un exceso de calor sobre el oceano pacifico el agua comenzo a evaporarse y, como siempre suele suceder, formo una gran nube que gracias a la corriente del pacifico fue empujada hacia las costas porteñas . Pero también podría pensar que el dia esta de luto ,y lo demuestra cubriendose de un sutil velo gris. Demostrandonos su pena por la muerte de un alma tan bella como la de la Maureen. Llora su ausencia y su partida. Desea compartir su llanto con nosotros, abriendonos su pecho para que juntos lloremos y la recordemos. Y volvamos a ver entre memorias y sueños su silueta corriendo a nuestro lado. Quisas todo esto sea producto de mi imaginacion, y piensen que me tomo las cosas demasiado en serio sin embargo, no se ustedes, pero yo hace tiempo que deje de creer que todo tiene una explicacion racional.
Ya a las 8:30, tìmidas gotas comienzan a aparecer en mi ventana delizandose de ves en cuando por el vidrio hasta desaparecer de la vista, y no puedo evitar preguntarme, porque en el colegio nunca nos enseñaron que la ciencia no siempre tiene la respuesta.

3 comentarios:

Lucy ana in the sky with diamonds dijo...

es tan tu simpleza al hablar.
no... no hay explicación lógica, es la atmosfera, es la naturaleza que está contigo, es increíble eso.

te amo cosito.

Elaine dijo...

" no se ustedes, pero yo hace tiempo que deje de creer que todo tiene una explicacion racional"...
eso es lo bonito, si no... no habria magia...
te entiendo.

quelqu'un dijo...

Ya me parecia extraño la falta de tu saludo por mis 18 primaveras jajajaa..
ya te habia dicho q chao blog...pero = ahora me dio la cosa y escribi algo y descubri tu saludo
el mundo es tan impredecible...que no te quepa duda que fue una señal de duelo ;)
saludos

El gato en la ventana

Uno de los gatos que vivió conmigo por algunos días se tiró por una ventana. Tuve que bajar a buscarlo y llevarlo de nuevo a la casa. Y unos días después me di cuenta de lo que pasaba. El gato, estaba parado en la misma ventana desde la que se tiró el otro día y miraba fijamente al organillero que se ponia cada tarde con su loro a tocar sus melodias a los mecanizados caminantes que por esos sectores circulaban en el día y, de vez en cuando, o sea cuando sentía que era el momento, hacia un movimiento como para lanzarse a disfrutar de la calle, que junto con la musica y los pequeños que se acercaban siempre terminaba convertido en una especie de remolino de jubilo y fascinasión.
Sé lo del organiero porque cuando se asomaba por otras ventanas desde las que no se veía se retiraba al instante. Ojalá no se quede esta vez , como pasa a veces con muchos, sólo mirando para siempre.